miércoles, 17 de marzo de 2010

LA COCINA Y LA ALIMENTACIÓN EN LA LITERATURA CORDOBESA Y POPULAR




Nos encontramos en la recta final del curso:hoy es el último día de ponencia y de prácticas de cocina.
Hoy ,de la mano y de la voz de Marisol Salcedo,paisana,compañera y periodista gastronómica,nos adentramos en los resquicios de la memoria más sensitiva ,la de los sabores y olores de nuestra ciudad. Hoy,la literatura y la cocina entrecruzan versos y aromas en nuestra Córdoba ,cercana y bulliciosa.
Marisol comienza entonando muy acertadamente unos versos de Ramón Medina (de las "Noches de mi ribera"),que nos habla de costumbres ya perdidas,la de la arropiera:
Si el puesto es de tu abuela,deja María
deja María,deja María
que venda como pueda sus arropías.

También se cita en esta obra la costumbre,muy cordobesa de comer caracoles o cornetillas.
No se quedaron atrás algunos refranes sobre este preciado gasterópodo:"Caracoles sin vino no valen un comino".
Nos expuso la ponente muy ampliamente las "Notas cordobesas " de Ricardo de Montis ,que
habla del horno de pan , de las tabernas,,de la subsistencia en Córdoba(caracoles,tagarninas,madroños,bellotas...),de los despenseros y despenseras,de los bodegones de las afueras de la ciudad y de los peroles.El perol cordobés ,que surge en torno a los cazadores y pescadores,con unas connotaciones sociológicas importantes,tiene unos matices especiales,puesto que tiene que guisarse en el campo.

Hemos conocido las comidas de nuestros abuelos, así como el soneto al gazpacho ,recogido en la "cocina andaluza " de Miguel Salcedo,o la "Defensa apasionada " del jamón de este mismo autor.
Nos ha llevado Marisol a sentir casi en el paladar los platos con los que hemos crecido:el gazpacho,el cocido , las frutas de sartén,el joyo y el perol de los domingos en el campo.

Ha sido una exposición muy distraída y ocurrente.

Ya en la cocina y ataviados para la tarea , destapamos las gasas de nuestros quesos que con tanto afán presionábamos el día anterior para sacar el suero y...!parecen quesitos auténticos!: es magia. Sólo falta ponerlos en salmuera.
La cocina tiene esas cosas y nos sorprende a cada paso,en cada esfuerzo. Es agradecida, como la literatura.
Después de esta alegría pasamos a terminar de montar y de cocer la olla podrida ,tan popular y con tantas variantes regionales , de la que deriva probablemente nuestro cocido,mucho más sobrio.
Como colofón, nos divertimos amasando los ingredientes de esa flor de sartén , los gajorros , que después de pasarles el rodillo y cortarlos, se envuelven en tubos o conos, se fríen y posteriormente se endulzan con azúcar o miel . Como es normal, algunos y algunas no pueden esperar a que se enfríen y los prueban, comprobando los adelantos notorios de nuestras artes culinarias.
Nos vamos con buen sabor de boca.

Publicado por Rosa Paula Cebaquebas Rivera.

1 comentarios:

Miguel Calvillo dijo...

Rosa, muy buena y completa crónica de la tarde. Todo un descubrimiento como los gajorros.

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