
ODA SONETÍSTICA AL FLAMENQUÍN
Gusta del pueblo y de sus gobernantes.
Enroscada espiral de espacio estrecho,
de carnes varias y de jamón hecho,
con huevo y pan, sin estabilizantes.
En la carta de bares, restaurantes,
tabernas y mesones (¡buen provecho!)
está; si te lo sirven sobre un lecho
de patatas, mejor que con guisantes.
De distintos tamaños y maneras:
chiquito y alargado, regordito;
según los cocineros o cocineras.
Con semejante forma y sin lisonjas
fantasean mi primo Joselito,
y las mocitas viejas, y las monjas.
2 comentarios:
Ya vas adelantado al taller de Literatura gastronómica. Espléndido soneto. Veo que además ya tienes preparado otros más ¿no?
Gracias por compartirlos
Bueno, están en construcción. Ojalá que salgan. Un saludo.
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